Cuenta una historia que estaban dos amigos sentados en el banco de un parque. En el respaldo, claro. Entre calada y calada; entre trago y trago de cerveza del litro, que habían comprado en un paki; hablaban, filosofaban, discutían amigablemente de mil temas. Con un hilo aparentemente caótico, pero totalmente válido para ellos en ese momento, llegaron a uno normalmente inevitable. La vida.
Uno le preguntó a otro por lo que quería conseguir en ella, por cuales eran sus deseos. El otro le contestó que su deseo, en ese momento, era una manzana. Una manzana roja, dulce, jugosa.
El amigo se rió, y sin dejarle hablar más, le dijo que deseaba muy poco y contó que él quería formar una familia, encontrar un buen trabajo con un sueldo muy alto, una casa grande, un apartamento para los veranos, un coche caro de alta cilindrada, ropa buena y cara, comer en restaurantes de estrella Michelín...
Tras oír estas palabras, el primero se levantó y, sin decir nada, se puso a andar y desapareció al torcer una esquina. No pasaron ni dos minutos, que ya estaba de vuelta con una bolsa de contenido incierto.
- Donde has ido?... Traes otra cerveza?... Mira que querer solo una manzana...
- Pues aquí está -dijo, sacando una de la bolsa y mordiéndola siguió hablando mientras masticaba-. Mi deseo está cumplido. Que hay del tuyo?
Este escrito está basado una viñeta de comic de Calvin y Hobbes. Me encantan. Leo habitualmente la que se publica cada día en La Vanguardia. La viñeta y lo que explicó a continuación, me ha inspirado esto que lees.
Escribo estas lineas escuchando el cd de Dear Mr. President. Lo tenía en cassete. Llevaba tiempo detrás del cd. Tiempo mental y físico. Bastante. Está descatalogado y me había sido imposible conseguirlo en Barcelona. Me lo ha comprado mi amigo Jordi Novell en ebay, tras petición mía. 25€. Uno de mis mayores deseos está cumplido y la verdad es que no tengo muchos más. Descontando salud para mí y los míos, pero ese deseo siempre existirá.